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martes, 8 de septiembre de 2009

'Ekeko', el diosecillo de la fortuna, está en Bolivia y en Perú


'Ekeko', el diosecillo de la fortuna, está en Bolivia y en Perú

El embajador boliviano en Lima, Franz Solano, señaló el viernes que más allá del origen del Ekeko, un diosecillo andino de la abundancia, lo importante es que, en la actualidad, está presente en Bolivia y en Perú.

La Alcaldía de La Paz, en manos del partido oficialista Movimiento Sin Miedo (MSM), aliado del presidente boliviano, Evo Morales, reclamó hace unos días el origen del Ekeko y refutó la versión de que este diosecillo sea binacional y oriundo del Perú.

"Lo importante es que el Ekeko está presente en los dos países (Bolivia y Perú).

Lo importante es que estamos profundamente enraizados con la cultura que han puesto en práctica nuestros antepasados", dijo Solano a la prensa.

El diplomático explicó que "la deidad pertenece a la cultura Tiwanacota y en el presente el Tiahuanaco se encuentra en Bolivia como que también nosotros hemos pertenecido a la cultura incaica y Machu Picchu está en Perú".

Un grupo de chamanes peruanos visitó al embajador Solano en la sede de la diplomacia boliviana en Lima para entregarle un Ekeko y "hacerle una limpieza para que tenga buena suerte" en Perú.

Autoridades de La Paz informaron de que para garantizar que el "dios de la abundancia y la fortuna" sea reconocido como patrimonio boliviano se "postulará su celebración como Testimonio Cultural de la Humanidad ante la UNESCO".

El reclamo boliviano sobre el Ekeko -una figura masculina enana, rechoncha y bigotudo y que según la tradición altiplánica atrae la fortuna- se dio después de que el gobierno boliviano protestara por la decisión de Miss Perú de vestir un traje de 'La Diablada' en el concurso de Miss Universo.

Según el gobierno boliviano, 'La Diablada' es patrimonio cultural de ese país, por lo que ha emprendido una agresiva campaña para defender su origen.

miércoles, 1 de julio de 2009

EKEKO

EKEKO, LEYENDA DE MITOLOGIA AIMARA

No falta en casi ningún hogar boliviano o de origen boliviano, la representación contemporánea de este Dios menor de la mitología aimara llamado “Ekeko”.
Es un muñequito bien vestido, cargado de objetos suntuosos y billetes de banco. Sobre sus hombros lleva ollas de plata, collares de oro, pequeños bolsas de coca, como símbolo de opulencia.
Su rostro eufórico denota la alegría del que todo lo tiene.
Sus facciones no son las de “Cholo” o indio del altiplano, sino que parecen actualizadas con finos bigotes al mejor estilo de los galanes cinematográficos de los años treinta.
Es el Dios de la abundancia.
De vez en cuando, en las engalanadas caravanas de automóviles que acompañan a los templos a las parejas de novios de origen boliviano, se lo ve infaltable sobre la carrocería de vehículos cubiertos de punta a punta por vajillas de plata, ponchos de vicuña, mantas cochabambinas, monedas y dinero de todo tipo entre cintas multicolores, flores y cuadros de los santos preferidos, ornato que representa los augurios de los invitados para los contrayentes.
Hoy todos se refieren a él bromeando (indígenas incluidos) pero, por “esas cosas”, es un penate siempre presente en un lugar destacado de la vivienda, que recoge el anhelo de sus moradores por una vida más placentera, sin angustias económicas.
Idolillos que traen fortuna son comunes en numerosas mitologías de todo el mundo, pero lo que provoca curiosidad es el atuendo moderno con que la imaginería popular viste a este Dios menor precolombino.
Abundancia, amor afortunado, virilidad, fertilidad y en síntesis, felicidad;
dones del idolillo que da sin enajenar libertad o moral alguna:
¡ Por fin un Dios realmente Generoso !

lunes, 22 de junio de 2009

Ritual de la Noche de San Juan para pedir un deseo Materiales:


* Una vela celeste
* Una hoja de hiedra común
* Un pedazo de papel

El ritual:

El 23 de junio, a las 12 de la noche,
encienda la vela celeste,
y coloque debajo de su almohada una hoja de hiedra común y un papel en el que haya escrito su pedido.
Al día siguiente queme el papel,
y entierre las cenizas y la hoja de hiedra en el jardíno o en un macetero